martes, 25 de junio de 2013

Ahora voy a meter un poema, pero tremendo.


Ahí viene lo mejor. Supongan, jóvenes del algarrobo.
Este dolor es dulce, porque sufro por lo que viví junto a ti.
Nada lo supera.
Ella se va a reír de mi tristeza.
Pero soy un pájaro.
Un pez con alas, en el viento, y las lagrimas. Como rió, mientras puedo.
El pecho ronronioso, triste como la hoja mojada que se lleva el viento.
las fugazettas del cielo tapan la luz del sol; y el queso chorea aniquilando el olfato de la ciudad.
La humanidad esta allí fuera rebalsada, cosmética y asfaltada y en la selva los libres salvajes del amor y el poema.
Si te odian y gritan es porque cantas, mientras cargan responsabilidades blandas.
Si te miran mal, es porque pintas en lienzo.
Si destrozas, y esta mal, es porque adoran el orden que mata sus miedos.
y los míos, pero quiero mis miedos vivos, para hablar con ellos.
Si te envidian, es porque no se miran.
Si te dan ordenes, es porque eres libre.
Cuanto dolor y allá la oscuridad esperando.
Y el niño que llevo adentro tiembla.
pero temblar es estar vivo.
Busca tu pulso y síguelo.
La libertad es ciega y respira.

Grullio Pozarli.

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